jueves, 12 de julio de 2012

Patarroyo obligado a frenar su investigación en malaria por uso indebido de monos

« On Earth: NRDC’s Magazine does up western fires + global warming. Is it advocacy journalism, plain advocacy, or what??

>> Leer artículo en KNIGHT SCIENCE JOURNALISM TRACKER


Newspaper articles criticize psychiatric treatment without noting Scientology connection »

(English intro to Spanish lang post) Colombia’s Manuel Elkin Patarroyo has done research on malaria vaccine for more than 30 years. He’s one of the best-known Latin-American scientists. He got government permission to use 800 monkeys per year for his tests. After the studies, these monkeys were returned to the rainforest. A few weeks ago a conservationist denounced him, saying his team bought monkeys hunted in Peruvian and Brazilian rainforest and let them go in Colombia without appropriate public health measures. A court has analyzed the case and concluded that Patarroyo’s research violated some international criteria. Starting this Friday Patarroyo won’t be able to use that species of monkeys (Aotus nancymaae) in his research. He’s denied the accusations and said that this implies the end of his 30-years research on a synthetic malaria vaccine. He also stated that his latest, unpublished results are very promising. The controversy is getting big play in the Colombian press. Some defend the views of the conservationist, and others argue that this important research must continue. Patarroyo is a controversial figure and has received lots of coverage. In Spain El Mundo offers a 2-page story in the print edition, expressing admiration but also the deep doubts by some in the scientific community about Patarroyo’s research. Strangely, nobody talks about the possibility of continuing the tests with other monkeys. It’s a very complex story that is not over and demands very careful reporting.


Interesante polémica para hacer un análisis serio sobre bioética: Hace unos meses la experta en conservación Ángela Maldonado denunció oficialmente la caza de monos nocturnos (Aotus nancymaae ) por Manuel Elkin Patarroyo para sus estudios con la posible vacuna contra la malaria en su laboratorio del FIDIC en la selva amazónica de Leticia (Colombia). La semana pasada el tribunal dictaminó que efectivamente el trabajo con estos monos (800 al año) no se ajustaba a los criterios internacionales y deberían dejar de ser cazados. Patarroyo pide una rectificación y anuncia que sin los monos deberá parar sus investigaciones sobre la vacuna. El planteamiento del debate como “¿protección de monos o posible vacuna?” es obvio, pero simplista. Ambas cosas son importantes, y se requiere un análisis profundo para valorarlas. ¿hay alternativas? ¿en qué estado se encuentran las investigaciones? Está claro que la ciencia debe avanzar, pero también que está obligada a hacerlo siguiendo unos criterios éticos, que por lo dictaminado por el juez, Patarroyo no estaba cumpliendo. Toca buscar alternativas. Éste viene a ser el mensaje del Editorial “Los micos de Patarroyo” publicado en El Espectador, que junto a la nota “Patarroyo sin micos” resumen muy bien la situación. Hay muchas notas de interés para enfocar la situación. Hoy mismo El Tiempo publica una entrevista de Carlos Fernández “si cierran laboratorio no habrá vacuna contra la malaria: Patarroyo”. En ella Patarroyo defiende que la vacuna está en una etapa muy avanzada, niega que cace monos en Brasil y Perú, y asegura que tras los ensayos los devuelven a la selva en perfectas condiciones. Hace unos días El Tiempo entrevistó a Ángela Maldonado, quien niega las palabras de Patarroyo y asegura los micos son liberados a la selva sin control, siendo una amenaza para la salud pública. Según ella el equipo del Fidic compra los monos a gente que los caza en Perú y Brasil, y pide que la investigación se continúe con monos reproducidos en cautiverio. El tribunal le ha dado la razón.

Hace unas semanas El Espectador publicaba un texto de Fernando Marquez “Los micos de Patarroyo: obsesión, defensa de recursos o estrategia?”, avisando sólo al final del texto que Márquez es exjefe de sistemas de Fidic (quizás debería haberse especificado bajo el nombre). En el texto insinúa que es una campaña de descrédito, y dice “Bienvenida la defensa del patrimonio biológico, pero sin perder la perspectiva de la tragedia humanitaria que representan 500 millones de casos y los más de tres millones de seres humanos, la mayoría niños, que la malaria enferma y mata cada año, que no pueden ser vistos como individuos inferiores a los monos que dicen proteger y menos como un mercado para explotar y llenarse los bolsillos”. Demagógico. Éste no es el debate. Ya sabemos la crueldad de la malaria, y no dudamos de la nobleza del trabajo de Patarroyo. De hecho este tracker lo considera admirable. Pero no todo vale. Patarroyo lleva 30 años investigando en su vacuna. Esto no debe presentarse como el fin. Si le toca cambiar el origen de sus monos y esto supone un retraso, pues será una más de las dificultades en la investigación. Pero si no se están cumpliendo las normas internacionales de conservación, debe rectificar. Otra cosa es que los argumentos de Maldonado sean falaces. Pruebas y jueces lo decidirán.

Nos gustaría poder ofrecer el enlace a la nota de El Mundo desde Bogotá por Salud Hernández Mora “Veto a Patarroyo por ensayar su vacuna con monos amenazados“ (imagen de post), pero sólo está en la versión impresa y de pago en orbyt. El texto es de dos páginas enteras en versión impresa, y cuenta con interesantes despieces de Jose Luis de la Serna “Un científico cuestionado”, y Ángeles López “Brillante, pero ingenuo y arrogante”. Salvo la imprecisión del lead diciendo que “la justicia obliga a cerrar el laboratorio”, la nota está muy bien. Patarroyo dice ¿Qué hago yo sin monos? Me cortan las alas”, y que “la vacuna contra la malaria feneció. Íbamos adelante, pero hasta ahí llegó y no estoy exagerando”. Salud también habló con Maldonado, y detalla los problemas de financiación. En los despieces se valora la voluntad de Patarroyo de regalar la vacuna a la humanidad, pero se incide en que no tiene resultados prometedores, y muchos científicos le critican. Es un golpe durísimo. La justicia de momento dice que merecido. Patarroyo se defiende. Veremos qué ocurre. Ojalá no sea el fin. Sería una verdader pena que la historia científica de este carismático investigador terminara de esta manera. Y más le vale a Maldonado que sean ciertas sus acusaciones, porque si al final resulta que no, el caso puede volverse en su contra y convertirse en un duro golpe para el conservacionismo.

- Pere Estupinyà

No hay comentarios.:

Publicar un comentario